Pierre-Auguste Renoir, el pintor expresionista, tuvo tres hijos. El segundo de éstos fue Jean Renoir, quien también se involucró en el arte, sólo que él se encaminó hacia el cine. Nació en París, Francia en 1894 y murió en California, Estados Unidos en 1979. Catherine Hessling, una mujer que modeló para el pintor, terminó casada con Jean Renoir. Tuvieron un hijo y después se divorciaron. Estudió en un colegió católico en su ciudad de origen y estuvo en la aviación durante la Primera Guerra Mundial.

A pesar de todos los problemas que tuvo esta cinta, es una de las mejores películas de Renoir. Primero, tuvo una mala aceptación por el público; luego, comienza la Segunda Guerra Mundial y varias escenas fueron retiradas; después, el gobierno censuró el filme por completo; y, finalmente, el negativo se perdió durante 20 años.

Ocurre algo muy curioso y poco común en las cintas de Renoir: él actúa y, además, es uno de los personajes principales. El inicio es contundente, pues muestra dos acontecimientos importantes del siglo XX. El primero es la radio, que, aunque esta fuera ya común, era innovadora; aparte de que el cine sonoro tenía aproximadamente 10 años de nacido (es como una doble retórica en esa cuestión). El segundo es que muestra la llegada de un avión, para esas fechas era un lujo y toda una travesía; después de la guerra ya fue muy usual hasta nuestros días donde hay vuelos todo el tiempo. Durante el filme, Jean Renoir critica la clase alta, la burguesía y las situaciones a las cuales ellos llamaban problemas.

A lo largo de la cinta se puede decir que esta obra es extraordinaria; para poner en claro este hecho desglosaremos una secuencia. La caza de los conejos. En ella podemos ver la grandeza del montaje, de la fotografía y de lo que simboliza la película entera. Esta escena muestra la forma en que cazaban los conejos y las aves. Los burgueses se ponían en un extremo con sus rifles, preparados para disparar a cualquier ente con movimiento. Hasta el otro lado del bosque, unos hombres se ponían en fila para cubrir toda la extensión de este lugar y caminaban juntos golpeando los árboles con palos para asustar a los animales y hacer que corran en dirección a su lecho. De esta forma, los cazadores estaban preparados y cómodos para soltar fuego. El montaje es increíble, dado a que, se muestra todo al mismo tiempo, con la rapidez y el ritmo necesario para entender todo. Primero los hombres, luego los burgueses preparados, luego los hombres caminando, tomas cercanas a los conejos corriendo, luego disparos, después como caen heridos. Un gran momento de tensión que a su vez refleja varias cosas. Primero, la representación de lo tramposos que eran los ricos, pero no sólo en la cacería, sino en todo lo que los rodea. La fotografía sobresale aquí, puesto que, ha de costar un infierno captar los momentos exactos de los peludos corriendo, de los pájaros volando, siendo asesinados, en fin; no es cualquier cosa fotografiar esa escena.

Al final de la película, dos sirvientes le disparan a uno de los personajes principales (una confusión que hicieron con las personas, la ropa y los invitados; cabe recalcar que, aquí, Renoir utiliza los elementos clave para llevar a cabo el enredo). Cuando este evento sucede, nos remite directamente a la caza de conejos. Los de clase baja le disparan a uno de clase alta, y este cae exactamente igual que un conejo; lo que nos dice que, ellos no son más que simples animales listos para ser cazados. La fotografía vuelve a hacer su trabajo, capta el momento de un conejo cayendo por la bala y hace la metáfora con un humano siendo derribado por lo mismo. Así como este momento, hay muchos que hacen esta obra un gran trabajo en todos los sentidos. Cada aspecto es cuidado y pensado para darle unificación a la película.

 

Referencias

Biografía de Jean Renoir (2017). [en línea] Buscabiografias.com. Disponible en: http://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/4684/Jean%20Renoir [Visitado 14 feb 2017].

Schneider, S. (2008). 501 directores de cine/ 501 Movie Directors. 1ra edición. Random House Mondadori, pp.72-74.

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