Jean Vigo nació en 1905 en París, Francia y murió en 1934 en el mismo lugar a causa de tuberculosis. Su padre era un militante anarquista y murió en una prisión cuando Vigo tenía doce años; estuvo inscrito durante cuatro años en el internado de Millau cuando era adolescente; se casó con Elisabeth Lozinska, quien le ayudó con el financiamiento de su primer trabajo. En todas sus obras, cuatro en total, se pueden ver reflejadas varios acontecimientos de su vida.

Para 1931, el sonido ya se había desarrollado y expandido a más directores, aunque seguía en el proceso. En este mismo año, Vigo realizó su segundo trabajo fílmico y su primero con sonido. Debo decir que, para apenas empezar con esta nueva herramienta sonora, él ya sabía a lo que se estaba enfrentando. No cabe duda que, aunque el sonido tardó en incorporase en las películas, Jean Vigo ya tenía una visión clara de esta nueva fantasía. En toda su película ya podía verse el intento y el éxito de acercarse al recurso auditivo. Hay que poner algunos datos importantes sobre la mesa, esta pequeña película se la encargaron y le pidieron que fuera acerca de la natación, estilo documental pedagógico. En su idioma original la titularon Taris, roi de l’eau, o La Natation par Jean Taris; y en español Taris o Taris, rey del agua. Lo importante aquí es que retratan al nadador Jean Taris, quien compitió en las Olimpiadas de 1928, 1932 y 1936.

Como bien decíamos, el sonido está presente a lo largo del cortometraje. En realidad, empieza con un señor hablando por una corneta, presentando a nuestro protagonista. Siguiente de esto, el mini-documental es narrado en voz en off, lo que le da mayor peso. Otra genialidad es que filmó al nadador haciendo su actividad, pero puso la película en lento, de tal modo que podemos ver exactamente como eran los movimientos. El narrador dice que tiene que dar tres brazadas y luego sacar la boca para respirar, otras tres y respiro, y así sucesivamente; diciendo esto, mostraba la imagen despacio y el espectador puede admirar y detallar el ejercicio. De la misma manera, utilizó la reversa; por ejemplo, cuando Taris está en el trampolín, dan la explicación de cómo brincar y se echa un clavado, justo después de eso, él regresa del agua y está nuevamente en la plataforma, y se echa una vez más. Esto con el objetivo de que el público cheque una vez más como se hace y sin la necesidad de cambiar de toma. Sí es una innovación poner la cámara en reversa para la narrativa, ya que, los hermanos Lumière (uno de ellos también llevaba el nombre de Jean), algún tiempo, después de acabar sus proyecciones, regresaban la cinta, pero la gente se quedaba a verlo en reversa. Entonces, ya existía este hecho de ver las películas en reversa, y de hecho fue propuesta por franceses, pero era algo para entretenimiento y nada más. En cambio, Vigo propone que sea parte de la narrativa y del aprendizaje.

Por último, es genial ver una toma subacuática de ese tiempo, ¡de 1931 y ya metían la cámara bajo el agua! Es sensacional, porque sí se logra apreciar lo que hay debajo del agua y también tiene un por qué. Nuevamente, el montaje es extraordinario, la sencillez con la que cuenta el documental es sutil, se aprende mucho viendo esta pequeña película, etc. Hay muchas cosas innovadoras, pero no es un simple juego, ni una simple experimentación; lo que hay es fundamentado, justificado y, además, entretenido.

 

Biografiasyvidas.com. (2017). Biografia de Jean Vigo. [en línea] Disponible en: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/v/vigo.htm [Accesado 3 feb 2017].

 

Es.wikipedia.org. (2017). Jean Vigo. [en línea] Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Jean_Vigo [Accesado 3 feb 2017].

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