Empieza con un hombre hablando al público. Nos está mirando y explicando acerca de aquéllos que siembran y cosechan arroz. Con un sutil movimiento de cámara y un suave cambio de mirada, el personaje ya no nos está ni viendo ni definiendo el asunto; sino que, entendemos que está transmitiendo por radio.

Un comienzo fenomenal haciendo referencia al sonido y a Jean Renoir con su película La regla del juego.

Como en varias de sus películas (y en general del neorrealismo italiano), Santis retrata la vida tan difícil de los trabajadores, tanto rurales como urbanos. En este caso, se enfoca a aquéllos que trabajan horas, días y semanas para cosechar arroz. Es un trabajo duro y pesado, y se gana poco. Lo impactante de esta película es cómo deja claro la situación de todas las personas. Las mujeres estaban en los arrozales por un tiempo para que, acabando, luego, luego se fueran a otro lugar a seguir trabajando, y así continuamente: un cuento de nunca acabar.

Cuenta la travesía de una pareja que ha robado joyas con mucho valor. Él lo hace por ladrón, ella porque no consiguen trabajo ni dinero. Una mujer que los ve, decide acercarse a la protagonista y le brinda apoyo para que pueda ir a trabajar en los arrozales. Al llegar le dicen que no le pueden permitir la entrada sin sus papeles de trabajadora. A ella y a muchas otras. Hacen huelga, trabajan a la fuerza. Llegan a un acuerdo y ahora todas pueden trabajar. Este hecho representa la unidad que se necesitaba en aquellos tiempos debido a la época tan fuerte de la posguerra.

Casi terminando el periodo de cosecha de arroz, el hombre del principio (el ladrón) llega en busca de su pareja. Pero decide robar todo el arroz que pueda. Hace un plan, y para esto hace que la otra mujer le ayude. Ella revienta las barreras que impide el paso del agua, haciendo que se inunden los campos de arroz. Es una verdadera angustia ver cómo fluye el agua y cómo se desperdicia y cómo se echa a perder todo. El montaje en esta secuencia es elemental. Por un lado, vemos a ella romper las murallas, luego a la gente correr para cerrarlas y sacar todo el agua con palas, luego el ladrón cargando todas las semillas, luego la protagonista y su aliado para detener a estos dos; en fin, muchas acciones en poco tiempo que describen a la perfección el punto máximo de la película.

Durante toda la cinta vemos las feas, asquerosas y terribles condiciones de los trabajadores. Todas amontonadas en un cuarto, en el trabajo bajo el rayo de sol y mucho tiempo en el agua, únicamente les daban arroz de comer: todos los días. Al finalizar su jornada les daban su pago en un costal de arroz.

Es decir, aunque uno trabajara todo el tiempo y en varias cosas, era difícil salir adelante.

Hay varias escenas que resumen la obra completa. Dos en especial. El hombre que estaba tratando de robar el arroz, acaba muerto y enganchado en donde cuelgan los animales muertos del matadero. Sintetiza que aquellas personas (ladronas, flojas y que viven a costa de los demás) no son más que un animal que terminará muerto y podrido. La mujer que destapa los canales se da cuenta de su error y termina por suicidarse. Cada una de las mujeres saca un puño bondadoso y se lo echa encima. A lo que regresa nuestra primera retórica, en esas épocas más que nunca, todos tenían que luchar juntos, sino, era imposible sobrevivir.

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