Varias cosas sobresalen en este largometraje: el sonido, la actuación, el significado, el tema, entre muchas otras. Si contextualizamos la época en que fue realizada esta película (1930), entonces vemos que el sonido apenas se estaba incursionando en la imagen en movimiento. Stemberg tenía claro qué era el sonido, para qué servía y de qué podía ayudar a la narrativa.

Cuando el protagonista, un profesor gordo y de edad avanzada, está dando clase y sus alumnos se encuentran en un examen, el salón está en completo silencio y él abre una ventana. Es entonces cuando se escucha a un grupo de niños cantar. La doble vuelta del asunto es que no pone cualquier ruido, sino uno significativo. Normalmente no escuchamos el tráfico de la calle o las conversaciones en el mercado; pero sí ponemos atención a la música o a un canto. El director decide que lo que se va a oír al abrir la ventana es precisamente eso. Y cuando el profesor la cierra, regresamos al silencio. Un uso efectivo del sonido; que, además le da un toque especial a la narrativa, relajado e incluso cómico.

Otro ejemplo es en el bar. Tenemos dos espacios, donde se lleva a cabo el espectáculo y los camerinos. La gente se divierte y grita y ríe de un lado; mientras que, del otro, los actores se preparan en silencio y discuten temas relevantes. Hay una puerta que separa estos dos cuartos. La cámara, al estar en el cuarto silencioso, y al abrir la puerta, se escucha todo lo que está pasado a un lado. Ésta se cierra y se anula el sonido. También, como en el otro ejemplo, ayuda a la narrativa: hay veces que escuchamos algo relevante que los espectadores piden a gritos.

Emil Jannings, el actor de este largometraje, hace una gran representación cambiando de un personaje a otro. Empieza como el típico profesor de escuela. Su clase tediosa para los muchachos y conservadora. Después se enamora de la joven del cabaret: primera transformación. Él al ser un docente, digno de respeto, y al enamorarse de una chica así, pierde toda honorabilidad. Se casa con ella; pero al poco tiempo, por razones económicas, tiene que trabajar de payaso en el show. Pierde todavía más dignidad, ya que, sus antiguos alumnos y colegas se reúnen para verlo actuar. Pasa por muchas etapas: profesor, enamorado, payaso, arrepentido. Todas ellas transmiten lo que el personaje siente, ni más ni menos.

Todos nos podríamos enamorar de Marlene Dietrich, porque aparte de buena actriz, es de las primeras mujeres en mostrar partes del cuerpo que no se acostumbraban en aquellos años.

Por último, el significado de toda la obra tiene una verdadera esencia. Si te quieres enamorar, enamórate; si quieres respeto, gánalo; sino te lo dan, ni modo, a lo que sigue. La película se podría resumir en la última escena cuando el profesor se muere agarrado de su escritorio. Lo rechaza la sociedad por casarse con una mujer de bar, termina siendo un payaso y su primera exhibición es en su pueblo natal donde todos quienes lo conocen acuden al evento únicamente para burlarse de él. No aguanta esto. Regresa al aula donde daba clases, se sujeta del mueble y acaba tanto su vida como la película. Se aferró de lo que quería, pero en verdad debía aferrarse a seguir dando clases y nunca haber pasado por aquella humillación.

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