Esta realización cinematográfica fue una adaptación de la obra de teatro homónima de Kaj Munk, escrita en 1925. La historia se basa en la vida y en los sucesos de la década de 1920.

Cualquiera que vea esta película podría decir que es una obra maestra y esto, por varias cuestiones. Todo está bien hecho y bien logrado, aunque hay algunas cosas que sobresalen más que otras.

Los temas de los que habla la película son: Dios, religión, fe, resurrección; éstos como los más importantes. El trabajo de fotografía, de sonido y de conceptualización de imagen va totalmente ligado a los conceptos principales del largometraje.

Empecemos por la foto. La mayoría de los encuadres son en interiores, estáticos por un largo tiempo y después se mueven con un suave movimiento de cámara. Así es casi toda la película: dentro de la casa, encuadre a lo que está pasando (y se queda quito por un buen rato: aguanta los diálogos y las acciones), reencuadre con lentos movimientos cambiando el cuadro y su composición completamente y nuevamente lo deja así un largo rato, después un corte y el mismo mecanismo varias veces. Además, la cámara está a nivel de las caras de los actores, dejándonos ver bien su rostro y sus expresiones; también como una técnica para apegarnos con los personajes y así entenderlos y asimilar su situación. Las composiciones de la fotografía en toda, pero toda la película son extraordinarias. No hay una que falle. Todo está geométricamente construido: en el fondo o a veces en los primeros planos, se encuentran objetos que delimitan convencionales formas geométricas como cuadrados, rectángulos, círculos y triángulos. De esta forma logra transmitir una ánimo estable y rígido.

Respecto a la iluminación, también es un gran trabajo porque logra recrear ambientes de la época. El director y el fotógrafo se basaron en la iluminación que el pintor Vilhelm Hammershøi hacía en sus lienzos.

Como vemos, todo lo que está dentro de la fotografía (la decisión de filmar en interior o exterior y cuánto tiempo cada una, los movimientos de cámara, los momentos de cámara fija, nivel de la cámara respecto a los intérpretes, composición con formas geométricas e iluminación) refuerza los temas tratados en la película; es decir, la religión es un concepto de paz, armonía, fe, tranquilidad, bienestar con el prójimo, etc.; y la forma de representar esto es con todas las herramientas que Dreyer y Bendtsen (el fotógrafo) utilizan.

En cuanto al sonido también hay un excelente trabajo, ya que, todo el tiempo es constante. Se escuchan en segundo plano el viento, los cerdos cuando salen al patio, el reloj al momento de la cirugía, pájaros cantando, etc. Cada sonido tiene un propósito, por ejemplo, los cerdos nos explican en qué parte de la casa se encuentra exactamente. Los pájaros el momento de día. El viento representa un signo de intranquilidad e inseguridad, pero a la vez también es un símbolo de renovación de la vida, un tema esencial de la película.

El reloj es el objeto más importante en esta película. Explica el significado de la vida. Ostros como humanos creamos esa máquina para medir el tiempo; sin embargo, nunca estará en nuestras manos, no podremos detenerlo, ni retrocederlo, ni avanzarlo por más que le demos cuerda. El tiempo como símbolo de vida, está presente cuando el doctor le saca el bebé de la panza a la mujer y cuando al poco tiempo, ella muere. El esposo se dirige al reloj, para su péndulo (en señal de que la vida de su mujer se ha parado) y se regresa. El hermano de éste (quien está loco y cree ser Jesús) al recuperar su cordura, con fe y súplicas, logra resucitar a su cuñada.

En realidad, todo lo que se muestra en la película, está ligado y entrelazado. Sonido, imagen, tema, religión, símbolos, etc. Esta obra es grande por la capacidad de unificar tantos elementos en uno. Muchas cintas hablan de varias cosas y no concretizan casi nada. Ésta logra hablar de muchos temas como uno solo y logra el objetivo que buscaba desde el principio. Como esta película, muy pocas.

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