Empezar fuerte una película, ya sea corta o larga, es un punto a favor. Un ejemplo es Un perro andaluz, de Luis Buñuel, donde en las primeras secuencias le corta un ojo a una mujer con una navaja. Este documental no tiene ni tres tomas cuando ya se ve la fuerza, aunque de forma poética.

Primera toma: una mano pone una flor en el suelo (aparte, tiene un jump-cut para acentuar la acción).

Segunda toma: una sombra de una mujer camina por la calle (importante: sólo se ve la sombra), se detiene en frente de la flor, la sombra de la mano entra a cuadro y toma la flor.

Tercera toma: Un pequeño jump-cut del cuadro anterior, la sombra de la mano se sigue viendo simulando agarrar la flor, pero ahora la mano de verdad entra y la toma.

Gran comienzo. Dos elementos importantes son señalados desde el inicio. La mano y la flor. El motivo de exponerlos y enfatizarlos es que, a lo largo de la película, tendrán un significado especial o cambiarán por otro objeto. Explico ahora mismo.

Este cortometraje codirigido por Maya Deren y su esposo Alexander Hammid, conceptualiza el tiempo a través de una narración de dos vidas en distintos periodos. La directora tenía una gran fascinación por el tiempo y por el recuerdo ligándolos con el concepto de que todo existe simultáneamente (Schneider, 2008). Con esto entendemos el tema de la rosa. En algunas escenas vemos la desaparición de este objeto y la aparición de otro: de una llave. Y después, desaparece la llave y se convierte en un cuchillo. Pasa varias veces. Y cuando sucede, la mano detiene las cosas que van y vienen. El significado es: está en nuestras manos el tener una rosa, una llave o un cuchillo. Una rosa para regalar, una llave para abrir puertas o un cuchillo para herir.

Existen varios escenarios a partir de estos hechos. Tener una vida amorosa, una vida llena de esperanzas descubriendo nuevos caminos, o una vida llena de miedos y maldad.

La fotografía está bien llevada a cabo, pues el sentido que engloba el cortometraje es representado por este departamento. Se enfoca en las sombras y en no mostrar rostros. Las primeras tomas son sombras duras de una persona caminando en la calle, y cuando podemos ver algo de aquel cuerpo, es apenas alguna extremidad del ente. Cuando vemos el cuerpo completo, lo vemos de espalda: siempre ocultando el rostro. Después de varios minutos, nos muestran la identidad del personaje principal. Todo esto da una sensación de incertidumbre y de misterio: enfocarse en los objetos y las acciones, y no en las caras.

Es experimental. Y profundiza en temas complejos: tiempo y magia. Y juega con la edición y el montaje. Simplemente innovador para su época y aún, para la nuestra.

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