Ver a Ingmar Bergman hacer una película fue una de las cosas más grandes que alguien pudo haber filmado. El director sueco tiene más de 50 películas, y cada una de ellas pasaba por un tratamiento creativo de pre-producción (guion, preparación, pláticas, críticas, tratamientos a todo aquello que se necesite), producción (una vez que está filmado y la toma de decisiones al momento) y post-producción (la edición y la velocidad a la que lo hacía).

Sjöman hizo este documental para la televisión, pero sin duda, nos deja mucho que aprender. Bergman, al escribir un guion, pensaba en todo, tanto en las acciones como en los diálogos, tanto en los personajes como en su psicología, tanto en el tema como en cómo resolver todo. Esta película hace referencia únicamente a la producción Luz de invierno, filmada a finales de 1961 y estrenada a principios de 1962; sin embargo, se aclara que todas las filmaciones de Bergman pasan por un proceso similar.

Lo increíble de este documental es que muestran entrevistas con el director europeo y en ciertas ocasiones, un detrás de cámaras durante el rodaje. Enseñan como trabajaban todos: el departamento de arte, el de fotografía, los de escenografía, etc. Hay una escena donde una persona llega con Bergman y le pregunta que qué cuadro prefiere (y le da a escoger entre dos). Le toma cinco segundos en responder porque él ya sabe lo que quiere desde que estaba escribiendo en el guion. Lo impresionante es ver que construyeron el interior de la iglesia, y si uno ve la película original, no parece un set. También es increíble ver al fotógrafo (Sven Nykvist) en acción, tomando decisiones de encuadre y de iluminación, de colores (gama de grises) y de posturas de personajes.

En realidad, Ingmar Bergman, un gran símbolo del cine, enseña mucho cada vez que uno ve sus películas. En esta ocasión, ver cómo hace una es también un gran aprendizaje. Ver como interactúa con sus compañeros y como dirige (literalmente) es como ver otra de sus cintas cinematográficas.

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