Es difícil hacer comedia. Jamie Uys lo logra de una manera bella e increíble. Además, utiliza recursos que hacen que la película tenga gracia. Conecta muy bien las escenas y plantea un hecho muy interesante.

El factor que pone sobre la mesa es el de la vida. ¿Qué somos? ¿Humanos, o así nos denominamos? Es extraño la vida a la que hemos llegado, nos vestimos con ropa, embotellamos o enlatamos cosas para luego comerlas o beberlas, creamos modelos económicos y políticos; pero lo más importante, jerarquizamos las clases sociales. En la tribu que nos muestra la película, no existen estos conceptos ni mucho menos alguien que valga más o menos que otro; es decir, todos son iguales. Viven felices, juegan, cada quien hace lo que quiere, entre todos se ayudan para obtener alimentos y líquidos, no pelean, no existe el dinero: todo es de todos.

Empieza como un documental acerca de este grupo de personas en África, nos explican cómo viven. Después nos lleva a unos kilómetros de distancia donde está la vida humana (lo que conocemos por ese concepto). Y en realidad, se burla de lo ridículo que somos al comportarnos como lo hacemos y al hacer las cosas que realizamos. Y si uno lo piensa, es realidad: trabajar y fingir, el ciclo de la vida.

Uno de los humanos va volando una avioneta y tira su botella de Coca-Cola una vez que se la termina. Para la suerte de todos, cae en la tribu de esta gente alejada de la humanidad. A partir de este hecho, todo se desata. Para ellos es algo desconocido, y al principio funciona como una herramienta útil; pero después todos se pelean por ella y terminan golpeados y enojados unos con otros. Algo que nunca había ocurrido. Ahora la botella se había convertido en un objeto maligno. El protagonista de la película (y el que más razona de la tribu) se encamina al fin del mundo para devolverle el objeto a los dioses.

Por otro lado, nos presentan a un grupo de mafiosos/terroristas/malos ciudadanos. Para este momento tenemos tres historias: la del grupo que no está civilizado, la del grupo que está civilizado y la de los malos. No tienen nada que ver en un principio, pero lo grandioso de esta cinta es que se van enlazando poco a poco hasta que los tres se mezclan e interactúan unos con otros.

La gran idea del director fue aprovechar el hecho de los idiomas, unos no se entendían con otros y esto causa conflicto, pero un conflicto cómico. Uys utiliza recursos como la cámara rápida, la edición y el montaje de una manera ágil, los defectos y las virtudes humanas, etc. Es decir, le saca el máximo jugo a todas sus posibilidades para hacer una gran comedia. Pero, además, deja una gran reflexión de quiénes somos y a qué vinimos a este mundo. Sin duda, a trabajar como la sociedad lo ha impuesto, no; a pelear, tampoco; a ser felices, sí; a disfrutar, también.

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