Uno de los grandes descubrimientos del cine como ficción/entretenimiento fue la posibilidad de narrar más de un evento en espacios y/o tiempos diferentes. De esa manera, la historia se completaba. Por ejemplo, si una casa se incendiaba, la cámara podía filmar primero la casa quemándose, luego la estación de bomberos recibiendo la noticia, luego ellos se encaminándose, y finalmente llegan a la casa en llamas. Aquí tenemos tres espacios distintos que pasan al mismo tiempo. Es decir, los directores a menudo, se trasladaban de espacios y tiempos para dar ritmo e interés a la narración.

En esta película, aproximadamente 40 años después, Alfred Hitchcock hace todo lo contrario. Todo su filme sucede en un bote y no se mueve de ahí. Por la tesis anterior, pareciera que esta película llega a ser lenta, larga y hasta aburrida. Pero pasa todo lo contrario. Hitchcock logra captar la atención de la audiencia con muchos elementos formales y técnicos en un mismo lugar. La narración es en un barco y prácticamente lineal (sólo hace pequeños saltos durante la noche o acelera el día sin que lo percibamos.)

La película se lleva a cabo durante la Segunda Guerra Mundial. El principio y el final son parecidos. En ambos vemos como un barco de guerra es hundido y sólo quedan cosas que flotan en el mar. Luego, hay personas que están con vida tratando de encontrar rescate o alguna lancha. Empieza y termina igual. Al comienzo de la película, vemos una señora elegante en un bote ante todo el caos alrededor. Parece surrealista, pero poco a poco vamos entendiendo todo. Ella logró meterse ahí antes de que se hundiera su barco. Luego rescata gente y al poco rato ya hay varios en la lancha.

Hay un alemán (un nazi que nada más seguía órdenes), un negro, dos mujeres, un viejo, dos hombres y una señora y su bebé; todos estos últimos eran estadounidenses. En un pequeño espacio logra meter mucha variedad, de todos los rangos de edades, de dos colores, de dos nacionalidades (que en su momento eran las esenciales debido a la guerra), etc.

La situación que nos pinta el director es muy difícil, puesto que andar perdidos en el mar debe ser terrible. Las reacciones de cada quien y la psicología que hay dentro de cada personaje es estupenda. La mujer escritora llega a volverse loca porque todo lo pierde en el océano y acaba enamorada de alguien que desde un principio odiaba (el extremo de pensar que ya se pueden morir). La señora con su hijo: cuando el barco se hunde, ellos quedan en el mar, pero sabe que se va a morir, así que se intenta ahogar. Alguien los salva, pero el bebé muera y ella queda inconsciente. Cuando despierta ve que su hijo ha muerto y ya no tiene razones para vivir, así que termina suicidándose.

En pocas palabras, debido a la situación es extrema, los personajes llegan a su límite de humanidad. Nos muestra locura, odio, amor, compasión, piedad, engaño y muchas otras características del hombre.

No es fácil hacer una película donde todo sucede en el mismo lugar. Y menos cuando ese lugar es de un área muy pequeño. Hitchcock le da tanto peso a los personajes que la historia de cada uno de ellos te mantiene despierto y nervioso. Melodrama, comedia y tragedia es algo que podemos encontrar en esta cinta. Algo que provoca desesperación, pero al final, una pequeña esperanza para vivir.

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