Un cortometraje que rinde homenaje al cine mudo sin ser mudo. Entonces, ¿de qué manera? El más claro ejemplo es con Charlie Chaplin.

Primero, la actuación del protagonista es parecida a la del actor inglés, evidentemente, lo trata de imitar (nótese que le sale muy bien). Seguido de tener esta referencia, el padre y el hijo de la película están buscando a una nueva mujer que sea su esposa y madre, respectivamente. Para esto, encuentran a una mujer muda, el marido le propone matrimonio y ella acepta. A partir de ese hecho, los personajes se comunican con la mujer a señas. Y, por último, cuando la esposa arregla la casa, hay una fotografía de Chaplin colgada en la pared.

Pasolini utiliza un humor muy sencillo que hace reír a la audiencia. Desde lo más simple como tirar una cáscara de plátano en el suelo hasta las cuestiones surrealistas (por ejemplo, que la esposa resucite). Utiliza cámara rápida en algunas partes lo cual hace que sea más cómico y flexible.

Además, toca sutilmente temas para reflexionar. Uno es cuando los extranjeros van caminando y tomando foto a todo. Esto nos habla de la irresponsabilidad y el bajo respeto que tienen los turistas en otros países. Caminan por lugares donde no deberían, se cruzan donde quieran y como quieran, tiran basura, le toman foto a absolutamente todo, etc. Son cuestiones que no tienen que ver con la película, pero están; un tanto para terminar de contar la historia y otro tanto para hacer una pequeña crítica.

A partir de un hecho, pocos personajes y unos cuantos minutos, Pasolini logra contar una gran ficción.

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