Esta película italiana es la ópera prima de Marco Bellocchio; una de las mejores primeras obras de un director.

Una familia única: padre muerto, madre ciega, hijo menor con retraso, hijo de en medio con epilepsia, hija insoportable y el hijo mayor es el que lleva la carga (sustituye al padre). Bellocchio pone en duda la institución familiar. ¿Qué tanto cuidan uno del otro?, ¿qué tanto respeto se tienen?, ¿qué tanto obedecen a sus mayores? Sin duda, la familia ya no es como la pintan, ya no es la que solía ser.

Los valores que se tenían antes se han perdido: de hijo a madre, y de hermano a hermano.  Como en todas las familias, siempre hay una oveja negra: Alessandro. Él está consciente de que Augusto (su hermano mayor) está en la posición de “responsable”; ya que su padre no está. También sabe que su familia es más rara que otras, y de alguna manera, la odia. Odia que su madre sea ciega y dependa de ellos, que su hermano tenga una enfermedad y demás; resumiéndolo, odia la vida.

El director construye a cada personaje de una manera impresionante. Le da cuerpo y forma a cada uno, tanto externo como interno. La psicología de todos está al borde. Es decir, pintar a un personaje que desee que se muera su madre porque es un peso inaguantable en la vida de él y de sus hemanos… a miles de personas se les ha cruzado esta idea, pero nunca lo dicen. Bellocchio tiene la valentía para hacerlo, decirlo, filmarlo y exhibirlo. Cuando la madre muere, el hijo está feliz: por fin se ha ido. Su hermana se convierte en su cómplice. Queman y rompen todo. La puesta en cámara y en escena de esa secuencia no pudo haber sido mejor. Retratar la forma en que felizmente destruyen todo lo que odiaron.

La música tiene un juego contrastante con la mentalidad de los personajes, sobre todo del epiléptico. Cada vez que él hace algo malo (moralmente), pone un disco y eleva el volumen, baila y canta, como si nada hubiera pasado. Lo que siente el personaje pareciera ser contradictoria a lo que pasa, una forma de demostrar que él también tiene cierto trastorno mental. Pero ese trastorno lo tenemos todos, unos más que otros.

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