Es seria, tiene buen mensaje. Es cómica, tiene buen ritmo.

Al principio cuestioné si era correcto el que alguien tomara un ave y lo mantuviera en su casa. Después vi el afecto, el amor y el cariño que el niño tenía por su mascota y consideré de nuevo mi primera interrogante. Le daba mucha atención, se preocupaba por él, le daba de comer, lo entrenaba y salía a volar con él. Esto es preocuparse por su único amigo.

Muchas personas pasan por la soledad y encuentran a su mejor amigo. Ya sea un animal o un objeto o una persona.

Un chico que aparentemente tiene problemas, lo único que necesita es distraerse con algo o un poco de atención.

La mejor escena de esta película es cuando juegan futbol y después se dan una ducha. A través de los años, se ha dictado que, si eres hombre, a fuerzas tienes que jugar futbol (sobre todo en Inglaterra y, casualmente, también en México.) El protagonista, que no tiene interés ni por los deportes ni por el trabajo de un adulto, lo obligan a jugar con la pelota. Por supuesto, el coach, un hombre rudo, gordo y macho lo insulta y le hace pasar penas. Depués toman un baño en las regaderas y el profesor le pone el agua helada al niño. Toda esta secuencia resulta divertidísima y, además, expone un tema social que, en cierta parte, es serio. Como siempre, la comedia es la mejor herramienta para exponer un tema y hacerla llegar a más gente.

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