Es curiosa la manera en la que empieza esta película.

Los viajes de Gulliver es un libro escrito por Jonathan Swift. Sturges retoma el título de esta obra para darle nombre a su película. Y ésta empieza con los créditos en un libro de cuentos/novela de aventura; esto para rendirle homenaje y hacer referencia directa al clásico de literatura.

Inmediatamente después, comienza un film, el cual pensamos que ya es la película que vamos a ver. Sin embargo, a los poco minutos dice: The End. Es raro que termine casi al instante de haber empezado, pero nos damos cuenta que era sólo la proyección de nuestro protagonista, un director de cine de comedia. Es decir, el arranque es bueno, la siguiente secuencia es chistosa, burlona y buena; y ya después arranca la cinta completa.

Tiene escenas muy bien armadas en todo su complejo: fotografía, montaje, sonido, actuación, parodia, humor, etc. Cuando el protagonista decide trabajar en un proyecto y hacerse pasar por pobre, camina por la carretera y pide ride a un niño que corre coches de carrera. Un camión de filmación lo va siguiendo, pero cuando Sullivan se monta al vehículo de velocidad, ellos también le siguen la marcha. Es toda una comedia de acción esa parte, pues es una especie de persecución donde pasan cosas ilógicas. Por ejemplo, al chef se le viene la cocina encima, todos los platillos terminan embarrados en su cara y hasta él sale volando hacia el techo, rompiéndolo y su cabeza quedando al aire libre. (Incluso esto se vuelve un chiste del principio de su película, la cual criticaba que para hacer cine de entretenimiento tienen que haber esos elementos.) El sonido en esta escena está bien contemplado, pues todo el tiempo hay gritos, hay voces que hablan diciendo que gire o que acelere, hay llantas rozando el pavimento en curvas; es decir, hasta se escucha el viento respirar.

La resolución es increíble, pues nadie sabía nada del protagonista y a él se le ocurre algo ingenioso. Decir que él era el culpable, de esta manera sus amigos y compañeros de trabajo lo verían en los periódicos y se enterarían de que sigue vivo. La secuencia está bien armada, porque vemos que se le prende el foco a Sullivan e inmediatamente después vemos una toma plano detalle del encabezado del periódico con una foto suya e, inmediatamente después, una toma de la mujer leyendo esta noticia y brincando de la emoción. Sin palabras nos pudieron describir todo lo que estaba pasando.

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