Una de las cosas más curiosas de este cortometraje de poco más de 26 minutos es el fondo que hay en el título y en los créditos. Cuando se anuncian en el periódico los cuartos o los departamentos para rentar o vender, el dueño (o el agente) procura hacerlo lo más abreviado posible para que no le cueste tanto, ya que cada carácter cuesta mucho. Desde el título podemos ver lo que nos van a mostrar: una casa con 7 cuartos, una cocina y un cuarto de baño; pero, evidentemente, es como si lo estuviéramos viendo anunciado. Al final, se narran los créditos en vez de simplemente ponerlos escritos. Y lo que está escrito, está abreviado; probablemente, para seguir esa formalidad y estética de hacerlo corto como en los anuncios de periódico.

Desde que empieza la película, hay un narrador que nos cuenta lo que se está vendiendo. Y, hasta cierto punto, pareciera que nosotros somos los compradores, o al menos, los interesados en comprar.

Las tomas son muy estéticas, ya que están casi siempre estables (en un tripie) y poco movimiento de cámara. Esto ocasiona tranquilidad y suavidad, que va conjunta con la voz del narrador que aporta los mismos sentimientos.

Hay un juego increíble con las puertas. Por ejemplo, nos muestran la cocina. Es una toma de una puerta cerrada, de repente, ésta se abre solita y vemos el cuarto; se vuelve a cerrar la puerta (solita) y la vuelven a abrir y es el mismo espacio, pero cambiado; es decir, con un animal adentro, pasto en los sartenes y demás locuras.

Por último, la casa entera y sus particularidades (paredes, pisos, etc.) parecen ser objetos nada más y a veces parecen estar vivos. Varda le da vida a la casa para convertirla en hogar.

Anuncios