Toda una historia detrás de una foto. Una foto se ve en un segundo, se analiza en, a lo mejor, 5 minutos máximo. Y ya. Pasamos a la siguiente foto. Sin embargo, siempre hay una historia detrás de cada una. Puede ser la historia del fotógrafo cuando la tomó, o la de los protagonistas de la imagen, o del lugar, etc.

En este cortometraje de 22 minutos, Agnès Varda nos relata toda la historia que hay en este simple encuadre. Y por lo que vemos en pantalla, hay mucho más de lo que pensamos.

La fotografía muestra una playa donde se ve el mar y las rocas/arena, un joven adulto parado dándonos la espalda y viendo el mar, un niño sentado viendo hacia nosotros y muy cerca de la cámara una cabra muerta.

Nosotros sabemos que la fotografía es capturar el tiempo, congelar un momento y un espacio. Es muy curioso el simple hecho de pensar en aquello. Sin embargo, en esta película se hace una deconstrucción del tiempo al momento de reconstruir los hechos, entrevistar a las personas que estuvieron involucradas y demás.

Por otro lado, Varda juega con los elementos de la fotografía. Por ejemplo, le da la imagen impresa a una cabra, y ésta la pisa y luego se la empieza a comer. Después le muestra la fotografía a unos niños y hay muchas variaciones y pensamientos, dependiendo del niño. Algunos se ríen, otros sonríen y otros simplemente se le quedan viendo tratando de ver qué más hay. Uno de ellos hace una reinterpretación del momento: dibuja la imagen con colores en un papel.

Agnès Varda nos muestra que hay bastante detrás de una imagen, pero que también hay mucho delante de ella. Sólo hay que aprender a observar.

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