Toda una historia detrás de cada foto. Pasa lo mismo que con Ulises, de la misma directora. Este pequeño recorrido muestra varias imágenes y ella comenta acerca de cada una en tan sólo un minuto (o menos.)

Las imágenes son estáticas, no se mueven o re-encuadran la misma imagen ni nada por el estilo. Al principio dan unos segundos para ver la fotografía, luego Varda empieza a comentar y al final también hay unos segundos para únicamente observarla.

Cada una es distinta, algunas son historias de verdad, otras son pensamientos y reflexiones de la directora francesa, otras son juegos de palabras en conjunto con la foto, etc.

Algunas de ellas tienen sonido (no todas) y este aspecto le suma a la idea de hacer un relato. Por ejemplo, la imagen de un barco: se escucha al fondo y a lo lejos el “claxon” del barco; o en otra se escucha levemente el viento. Y esto le da un poco más de peso, aunque, como vemos en otras, puede no ser necesario. Sólo son cuestiones que suman, pero en algunas ocasiones pueden restar; y Agnès Varda sabe cuándo sí y cuándo no.

Mis favoritas fueron las siguientes:

La de la mano. Es una cirugía de mano, donde las manos de los doctores están “operado” a la mano en daño. Ya desde la imagen podemos ver una gracia, pero por si no nos queda claro, la narradora hace un juego tan increíble que hasta podemos imaginar cómo es la operación. También hay una pequeña metáfora cuando dice que el guante (de los médicos) es la segunda piel de sus manos.

La otra fue la de la familia formada por estatura y no por edad. Están en un montecito y va desde los más viejos hasta los niños pequeños, pero todos ellos se ven como una rampa (por estar acomodados en estaturas.) Varda aparece en esa foto y decide comentarla, algo bastante bello para conocer de ella.

Es muy curioso el proyecto que hizo, pero bastante agradable e increíble. Hacer grandes películas en un minuto. El tiempo nunca delimita la grandeza.

Anuncios